Bolivia ha reanimado su vieja y justa reclamación de una salida soberana al mar. Para ello, diseña una estrategia sensata: diálogo trilateral que abarque a Bolivia, Chile y Perú; diálogo multilateral en la Organización de Estados Americanos o de otros organismos internacionales; recurso ante La Haya.
Nuestra Cancillería debe tomar en cuenta esa posición, y prestarle apoyo. Lo que a Bolivia conviene, conviene al Perú.
No hay que olvidar que, durante más de un siglo, la derecha chilena, y también la gobernante “izquierda” actual, han buscado crear divisiones entre Bolivia y el Perú.
La historiadora y diplomática peruana Carolina Leciñana Falcón traza en su libro La guerra del Pacífico 120 años después (Lima, 2004) una historia de artimañas chilenas en ese sentido. Por ejemplo, en 1866, en momentos en que se adueñaba, a través de capitales salitreros británicos, de suelo boliviano, “el gobierno chileno ofreció a Bolivia ayuda para apoderarse de las provincias (peruanas) de Tacna y Arica.”
“Como contrapartida”, prosigue la autora, “el gobierno boliviano renunciaría a sus reclamos territoriales entre los poblados costeros de Paposo y Mejillones, o incluso tan al norte como el río Loa. Bolivia, sin embargo, no aceptó la oferta, tal como lo señala Ronald Bruce St. John, en su obra La política exterior del Perú.”
Hay que recordar que en ese año de 1866 Perú no tenía frontera con Chile, sino sólo con Bolivia. Una mirada a los mapas de Sudamérica en esa época nos muestra lo que entonces era Chile: un pequeño y angosto territorio. Más que “una loca geografía”, era una geografía mínima.
Por eso nació el afán expansionista de Diego Portales, que se prolonga hasta hoy. Nuestros gobernantes oligárquicos fueron cómplices de ese expansionismo. Lo siguen siendo.
Percy Cayo Ramírez, historiador tacneño, escribe en el prólogo de la obra de Carolina Leciñana:
“Saludamos con beneplácito el texto que nos entrega Leciñana. Para algunos podía parecer superfluo, luego de los acuerdos del Acta de Ejecución del 13 de noviembre de 1999; mas no es así; sabemos que desde la vertiente de la historiografía chilena se siguen editando obras sobre el tema, en las que, por ejemplo, la sorprendente tesis de que el Tratado de Ancón hacía también entrega de Tacna y Arica, se mantiene.”
El prejuicio prochileno de nuestros gobernantes ha permitido, entre tanto, que se desconozcan nuestros derechos en la región cercana a Chile. Allí la tesis de las 200 millas se ha encogido hasta casi desaparecer para Ilo y Tacna.
El tiempo apremia. Juristas chilenos exponen ahora el argumento de la “fecha crítica”: lo que se hizo, o no se hizo, en el momento oportuno, puede servir de justificación para el expansionismo.
Por todo eso, hay que apoyar con energía la demanda marítima de Bolivia.
César Lévano
Columna del director del diario La Primera
www.diariolaprimeraperu.com
Montag, 28. Januar 2008
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